Definición de Ventaja Comparativa

Angel Larrama | 10/2021

Establecida por David Ricardo en el siglo XIX, el principio de la ventaja comparativa es una ley económica fundamental que permite explicar la especialización en el comercio internacional de los países, ilustrando que los costos relativos de producción determinan las ganancias de comercio, en la medida que, los países tenderán a producir y exportar aquellos bienes donde son relativamente más eficientes (tienen menores costos relativos), mientras que, renunciarán a producir y exportar aquellos bienes donde son relativamente menos eficientes (tienen mayores costos relativos).

Principios

Antes de pasar a explicar el concepto de la ventaja comparativa, es bueno señalar de modo intuitivo, las causas del intercambio comercial entre países. Según Krugman et al (2012) los países participan en el comercio internacional por dos razones básicas, primeramente, porque cada Estado puede beneficiarse de sus diferencias, intercambiando aquello que cada uno sabe hacer relativamente bien, y en segundo lugar, para desarrollar un nivel productivo a escala, de esta forma, si cada país produce pocos bienes, puede producir cada uno a una escala mayor y de manera más eficiente que si intentara producir de todo.

El principio de la ventaja comparativa se enmarca en las explicaciones basadas en entender cómo las diferencias entre países dan origen al intercambio comercial y por qué este comercio es beneficioso para ambas partes. Según Krugman et al (2012) la ventaja comparativa es un concepto sencillo, sin embargo, “la experiencia demuestra que es un concepto sorprendentemente difícil de entender (o aceptar) para mucha gente”.

Relación y diferencia entre ventaja comparativa y costo relativo

Antes de analizar el principio de la ventaja comparativa, conviene precisar el concepto de costo relativo, ya que es clave en la determinación de la ventaja comparativa. Debe señalarse que, en la formulación original de David Ricardo de la Teoría de la Ventaja Comparativa, los costos considerados, eran referentes al tiempo de trabajo, lo cual es coherente con la Teoría del Valor de este autor, la cual establecía el valor de los bienes en términos del trabajo necesario para producirlos. A partir de esto, se define el costo absoluto de un bien como la cantidad de trabajo necesario para producir una unidad de dicho bien –por ejemplo, 10 horas de trabajo.

A diferencia del costo absoluto, el costo relativo de un bien se define en términos de otro bien. De esta forma, el costo relativo del bien 1 en términos del bien 2 será la relación entre la cantidad de trabajo necesario para producir una unidad del bien 1 y la cantidad de trabajo necesario para producir una unidad del bien 2. En consecuencia, si el costo absoluto del bien 1 es de 10 horas de trabajo y el costo absoluto del bien 2 es de 5 horas de trabajo, el costo relativo del bien 1 en términos del bien 2 será igual a 2 (10 horas/5 horas). Esto implica que, el costo relativo de una unidad del bien 1 es de dos unidades del bien 2, o lo que es lo mismo, fabricar una unidad del bien 1 insume el mismo tiempo de trabajo que fabricar dos unidades del bien 2.

Ejemplos prácticos de la ventaja comparativa

Supongamos que tenemos dos países, el país A y el país B, y dos bienes –el bien 1 y el bien 2 – que son producidos en ambos países. En este contexto, diremos que el país A posee una ventaja comparativa en la producción del bien 1 con relación al bien 2, en comparación con el país B, si el costo relativo de producción del bien 1 es inferior en el país A que en el país B.

Notemos que, según el principio de la ventaja comparativa de David Ricardo, son los costos relativos –y no los costos absolutos – los que determinan la existencia de una ventaja comparativa. Este principio, luego permitirá establecer el patrón de comercio de un país, esto es, qué bienes exporta y qué bienes no exporta. Por ejemplo, nos permitiría explicar por qué los países latinoamericanos han tenido un sesgo a la exportación de productos basados en recursos naturales (como soja, carne, café, etc.) y han encontrado mayores dificultades para producir y exportar productos con mayor grado de industrialización (como los smartphones o las computadoras).

Para comprender el concepto de ventaja comparativa es útil basarse en un ejemplo. Imaginemos un mundo simplificado de solo dos países, un país A y un país B, que producen dos bienes (automóviles y televisores), utilizando como único factor de producción el trabajo.

Supongamos además que ambos países producen una unidad de cada bien, de acuerdo a las cantidades de trabajo necesario, indicadas en el siguiente cuadro:

En base a la información del cuadro anterior, se pueden definir los siguientes costos relativos:

Si ante esta situación, aplicamos el principio de la ventaja comparativa, podemos observar que el país A tiene una ventaja comparativa en la producción de automóviles, en la medida que, el costo relativo de un automóvil es inferior en el país A que en el país B, dado que, producir un automóvil en el país A insume el mismo trabajo que 5 televisores, mientras que, en el país B, fabricar un automóvil requiere el mismo trabajo que 8 televisores. Por lo tanto, al país A le resultará conveniente especializarse en la producción de automóviles y exportarlos hacia el país B.

En contrapartida, notemos que, el país B tiene una ventaja comparativa en la producción de televisores, ya que el costo relativo de un televisor en el país B es menor que en el país A, porque producir un televisor en el país B equivale a fabricar 1/8 de automóviles, en tanto que, en el país A, la producción de un televisor insume la misma cantidad de tiempo que 1/5 de automóviles. En consecuencia, para el país B sería conveniente especializarse en la fabricación de televisores y exportarlos hacia el país A.

En conclusión:

• Dado que el país A es relativamente más eficiente –tiene menor costo relativo – en la producción de automóviles que en la de televisores, le resultará conveniente especializarse en el sector automotriz, exportando estos productos al país B, e importando de este último, los televisores, que son aquellos bienes donde es relativamente menos eficiente.

• Dado que el país B es relativamente más eficiente –tiene menor costo relativo – en la producción de televisores que en la de automóviles, le resultará conveniente especializarse en la fabricación de televisores, exportando estos bienes al país A, e importando de este último, los automóviles, ya que es relativamente menos eficiente en la producción de estos bienes.

• La intuición detrás de la ventaja comparativa es que los países se especialicen en aquello que mejor saben hacer (en términos relativos) y dejen de fabricar aquellos bienes en los que no son tan eficientes.

• La Teoría de la Ventaja Comparativa basa su explicación del patrón de comercio en las diferencias entre los países, y en particular, en las diferencias en la productividad en la producción de los bienes, medida en costos relativos de producción.

Fuente

Krugman, P., Obstfeld, M., & Melitz, M. (2012). Economía Internacional Teoría y Política 9ª edición. Ed.

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