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Img.: Daniel

Definición de Revolución Industrial

Pedro Santana | 03/2021

Escalón productivo que rompe los límites conocidos para potenciar la oferta a base de un conjunto de innovaciones y formas de pensamiento que agilizan los componentes partícipes en un ecosistema sistematizado y de mayor percepción de alcance, en camino a la consolidación de la globalización.

Remonta a una Gran Bretaña en pleno apogeo imperialista, a finales del siglo XVIII y principios del XIX, en la que surge la necesidad de superar los procesos productivos arcaicos basados en una producción manual, casi artesanal, y los sistemas de transporte, para poder llegar de forma rápida y eficiente a los confines de unos dominios que abarcaban todo el mundo y, así, poder vender la producción de productos hechos sobre la materia prima importada de las colonias, en una rueda que enriquece a la metrópoli y que, a su vez, engrasa un círculo virtuoso de investigaciones científicas. La revolución industrial se esparce, a su vez, por el resto del mundo, principalmente Europa y América.

La culpa fue de un telar

El telar mecánico inventado por Edward Cartwright en 1784 basándose en ideas previas no materializadas con éxito, permitió la automatización de la entonces importante industria textil británica, y el florecimiento del sector, destacando por encima de su competencia.

Dicho ingenio se basaba en la máquina de vapor perfeccionada por James Watt a partir de 1760, la cual aportaba potencia que podía controlarse y dirigirse para la realización de una tarea y que, en el mismo año de 1784, fue utilizada como base para que el inventor escocés William Murdoch diseñara la primera máquina de tren de vapor, aunque no se empezaron a construir trenes de vapor básicos hasta principios del siglo XIX, especialmente una vez se superó el periodo de las Guerras Napoleónicas.

La dinámica británica pronto se extendió al viejo continente y a Norteamérica, con el vapor y sus industrias y actividades empresariales relacionadas como vanguardia del cambio.

Además de al transporte terrestre a través de trenes, la tecnología del vapor también fue utilizada en los transportes marítimos, facilitando que los trayectos largos se acortaran enormemente en términos temporales, lo que provocó una primera globalización real en todo el planeta.

A esa globalización también ayudaron unas incipientes comunicaciones, aunque eso fue algo más tarde, ya hacia el final de la revolución industrial, cuando en 1832 Samuel Morse inventaba el código que lleva su nombre para comunicaciones en telegrafía eléctrica por cable.

Importancia e impacto en los estratos sociales que conforman la sociedad

Los cambios tecnológicos llevaron a los cambios económicos, apareciendo el capitalismo en la forma primigenia (pero ya bastante madura) que conocemos a día de hoy, y generando también un cambio social.

Este consistió, a grandes rasgos, en la migración desde el campo hacia las ciudades. Las fábricas incrementaron su tamaño debido a las nuevas máquinas y, por ello, requirieron nuevo personal. Nacía una nueva clase social: la obrera.

Al mismo tiempo, despuntaba una tímida clase media que se acabaría consolidando entre mediados del siglo XIX y mediados del XX, aunque por aquel entonces era la burguesía urbana (lo que hoy correspondería a la clase media-alta) la que florecía gracias a la pujante industria, y empezaba a sustituir a la nobleza en ciertas esferas de poder o, por lo menos, a aliarse con esta. Una nobleza que seguía estando muy unida a vastas posesiones en el campo que ahora no eran tan fructíferas a nivel económico como las posesiones industriales de la burguesía.

Dicha burguesía, deseosa de ocupar el espacio de los nobles, actúan también en muchos casos como mecenas de las artes, lo que lleva a una explosión en dicho sentido en disciplinas como la pintura, la escultura y, sobre todo, la arquitectura.

La mejora de los sistemas productivos llevará a sentar las bases de la futura sociedad de consumo, con mayor diversidad de bienes a conseguir, y el deseo social de conseguirlos para “ser alguien”. Además, con esta explosión industrial también aparecerán nuevos empleos.

Los avances científicos permitirán, por un lado, alargar la esperanza de vida de la población y, por el otro reducir la mortalidad y, en especial, la infantil, con lo cual se producirá una explosión demográfica.

Nacen las políticas de izquierdas modernas

El nuevo proletariado urbano tiene necesidades específicas, como la defensa ante los abusos de los patrones. Estas necesidades conllevan el surgimiento de unos nuevos ideales que ensalzan la labor de dicho proletariado, tales como el socialismo en la década de los 30 del siglo XIX (que más adelante daría paso, a su vez, al comunismo).

Como respuesta, las derechas entendidas al estilo moderno, como conservadoras socialmente, también tienen su origen en este momento de la historia. De hecho, los términos ‘izquierda’ y ‘derecha’ en su aplicación política tal y como los entendemos hoy, tienen su origen en la revolución francesa de 1789, la cual ocurre mientras en Inglaterra se da la revolución industrial.

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