Definición de Redistribución de la Riqueza

A. Dubey | 10/2021

La riqueza o el ingreso reunido y administrado por el Estado se dirige, dentro de las posibilidades y el interés político de turno, en un sistema de redistribución capaz de alcanzar al conjunto de la sociedad y acentuarse en sectores específicos, exponiéndose en las formas de planes sociales, servicios públicos, subsidios, apoyos a la industria, becas y otras tantas acciones sostenibles que el gobierno encamina a partir del dinero recolecta, a lo que se le conoce como ingresos públicos, obtenidos a partir de impuestos y operaciones en donde el estado intercede o participa logrando ciertos beneficios. Por ejemplo, en el caso de México se pueden citar los bonos o certificados de tesorería que se emiten como acciones que ofrecen rendimientos a corto plazo, siendo parte de las políticas fiscales determinantes para los planes de distribución.

Ejemplos del destino de los ingresos públicos

Por lo regular la redistribución se percibe en la educación, creando o modificando escuelas, dando becas y planes de estudios especiales para toda la sociedad sin excepción alguna. También, se refleja en obras públicas, en el sector salud y por supuesto apoyos y subsidios a la industria, todo con la expectativa de generar bienestar en la sociedad y estabilidad económica.

En los diferentes países en el mundo está redistribución se encamina hacia diferentes rubros, por ejemplo, en algunas naciones con calificación en desarrollo, el estado se encarga de ofrecer sistemas de salud a las personas, en otros países la cuestión salud es de carácter privado. En la educación sucede algo similar, como también en el sistema de limpieza de calles y recolección de basura, trabajándose de modo privado u público. Existen muchas acciones en las que el gobierno administra el dinero.

Bajo una condición universal, con la redistribución del ingreso se construyen espacios urbanos limpios, en apoyos a la cultura y el arte, inversión en educación y rindiendo subsidios para mantener la industria, la producción y los servicios en un nivel competitivo donde exista un consumo adecuado a las necesidades de los ciudadanos. En cuanto a los ingresos del gobierno, existen también varias vertientes que diferencia a las naciones: en países de Latinoamérica y África el gobierno suele tener empresas de servicios y productos con lo cual sus ganancias son mayores, ya que adiciona a su ingreso lo que recauda en impuestos, y gracias a esto se puede contar con un patrimonio mayor, y por ende, poder completar sus planes de distribución encaminados a la estabilidad económica.

Desafíos y debates entre los sectores humildes y pudientes

La gran incógnita ante esta temática es determinar si se da una redistribución equitativa. Existe toda una controversia con respecto a cómo el estado encamina los recursos monetarios y también en cómo los recolecta, con respecto a la cuestión de impuestos existe una desigualdad entre el ciudadano común y las empresas, a estas se les procura cobrar menos considerando las llamadas fugas de capitales. Si las empresas e inversionistas consideran que los impuestos son altos, fácilmente se pueden marchar con su capital a otro lugar donde sea más atractivo, generando crisis graves; este problema es algo que debe exterminarse, para ello, es que se planean políticas fiscales estables y marcos legales ante este tipo de inversiones.

Cuando el estado enfoca toda su atención a las empresas, el ciudadano común paga los platos rotos, teniendo que afrontar impuestos excesivos a su consumo y a su salario. Esta práctica es algo recurrente en las economías emergentes, donde los gobiernos buscan soluciones elevando tasas de impuestos, pero sin asentar este aumento al salario, generando altos índices de pobreza que difícilmente se pueden establecer y un bajo poder adquisitivo.

El economista Paul Krugman establece, en su artículo “La desigualdad es un lastre”, para el diario español El País, en 2014, la necesidad de una economía justa para hacerla rica en su totalidad, en donde la redistribución debe enfocarse por igual a las diferentes clases sociales, aportar como acción preponderante la exterminación de pobreza considerando apoyos para pulir recursos humanos eficientes cargados de conocimiento, constituyéndose como pilares de la estabilidad y el desarrollo. No solo beneficiar a ciertos grupos, y en ese marco, evitar disminuciones de impuestos a las personas que más riqueza tienen.

La calidad en los servicios y bienes que se ofrecen a la sociedad son parte fundamental de la redistribución, siempre y cuando exista una justa recaudación. Para definir bien este reparto, se requiere de un marco legal en donde exista una inspección constante sobre la forma y las políticas ejecutadas, y garantizar que los recursos lleguen realmente a los programas e instituciones que lo necesitan. Como ciudadanos, se debe tener la responsabilidad de estar informados en estas cuestiones para poder exigir a los representantes una distribución equitativa.

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