Definición de Inflación

Angel Larrama | 09/2021

La inflación implica la tendencia creciente del nivel de precios en la economía interna de un territorio político, en desfasaje del nivel salarial que aguarda actualización, y por ende es la pérdida sistemática real, directa e inmediata del valor del dinero que uno tiene a disposición (razón por la cual existe en numerosos países la costumbre, cuando posible, de ahorrar en monedas sólidas como el dólar americano), en la medida en que el aumento de los precios reduce la capacidad de adquirir bienes y servicios. En consecuencia, la inflación –como sugiriera Milton Friedman – puede pensarse como una “enfermedad” del dinero, en la medida que puede llegar a desvalorizarlo casi por completo, como en el caso de las hiperinflaciones.

La inflación es, junto al desarrollo para el crecimiento económico y la batalla al desempleo, uno de los principales problemas macroeconómicos. Su estudio y tratamiento ha sido uno de los temas de mayor desarrollo de la macroeconomía a lo largo del siglo XX, y hoy en día sigue siendo objeto de estudio y preocupación para los hacedores de política.

Los costos de la inflación

La teoría económica ha identificado a lo largo del tiempo diferentes mecanismos, a través de los cuales, la inflación reduce el bienestar de la población. Entre los principales costos que causa la inflación, se pueden identificar tres planteamientos de referencia, analizados en las próximas líneas: de búsqueda, menú, y unidad de cuenta.

Estos pueden alcanzar magnitudes importantes en economías con alta inflación (superior al 100% anual) o hiperinflación –donde la tasa de crecimiento de los precios puede alcanzar el 1000% anual. Por esta razón, los bancos centrales se preocupan de que la inflación no alcance niveles elevados o que el proceso inflacionario se torne incontrolable, porque las consecuencias en términos de bienestar pueden ser muy importantes, como lastre para el funcionamiento de la economía, afectando considerablemente el bienestar de la población.

Costos de búsqueda (o en suela de zapato)

La inflación puede entenderse como un impuesto a la tenencia de saldos monetarios, y por esta razón, genera incentivos a las personas para no mantener dinero en efectivo, buscando alternativas de colocación que les permitan contrarrestar el deterioro de la capacidad de compra de su dinero. Estos costos de búsqueda son llamados también costos en suela de zapatos, en referencia al desgaste del calzado como consecuencia de los desplazamientos que las personas deben realizar buscando soluciones para evitar que su dinero pierda valor, por ejemplo, a través de una colocación a interés o la compra de una moneda extranjera.

La historia económica tiene ejemplos de este tipo de búsqueda, como el que surge de la hiperinflación alemana de 1921-1923, donde los comerciantes contrataban a corredores para que llevaran –a toda velocidad y varias veces al día – el dinero al banco, para comprar monedas extranjeras fuertes, y de esta forma, mitigar la pérdida de riqueza causada por la hiperinflación.

La búsqueda de alternativas para evitar mantener dinero en efectivo consume recursos y tiempo que los agentes podrían destinar a la actividad productiva, a la vez que, obliga al sistema financiero a destinar recursos para ampliar su capacidad para realizar transacciones (durante la hiperinflación alemana la cantidad de empleados bancarios se multiplicó por cuatro).

No obstante lo anterior, es importante señalar que, los costos de búsqueda son relevantes en países con alta inflación (superior al 100% anual), mientras que, en países con inflaciones moderadas, los costos de búsqueda no suelen ser demasiado importantes.

Costos del cambio de menú

Los costos del cambio de menú refieren a los costos en los que incurren las empresas para cambiar los precios de los artículos, costos que son tanto mayores cuanto mayor es la inflación, ya que los precios se deben remarcar más frecuentemente.

El nombre de costos del cambio de menú se relaciona con la carta de los restaurantes que, ante la suba de precios, deben volver a fijar los precios de su menú, lo que conlleva la pérdida de recursos. Un caso similar, es el de los supermercados, que deben enviar a un trabajador a cambiar las etiquetas en las góndolas de productos. Como ejemplo de esto último, podemos señalar el período de alta inflación en Brasil, a inicios de los años 90´, donde los trabajadores de los supermercados dedicaban alrededor de la mitad de su jornada a cambiar etiquetas de precios.

Estos costos pueden parecer insignificantes considerados en forma aislada, pero a nivel agregado, pueden representar un gasto importante de recursos, en economías con inflación alta, o más aún, en una economía hiperinflacionaria –donde los precios deben modificarse incluso varias veces por día. Por otra parte, al igual que en el caso de los costos en suela de zapato, los recursos que las empresas destinan a remarcar los precios podrían aplicarse a actividades productivas, por lo que, este fenómeno tiene impacto en la producción.

En economías con baja inflación, estos costos si bien existen, no son relevantes a nivel macroeconómico, ya que los precios se cambian esporádicamente. Sin embargo, en economías con inflación elevada, pueden ser importantes.

Costos de unidad de cuenta

Una de las funciones del dinero es la de servir de unidad de cuenta para las transacciones económicas, por ejemplo, un empresario y un trabajador acuerdan la remuneración en la moneda de curso legal del país en el que se encuentran, o un inquilino acuerda el alquiler de un inmueble con el propietario también en unidades monetarias.

Por otra parte, el cálculo económico se realiza en función de las entradas y salidas de dinero. De esta forma, un hogar planifica sus compras mensuales en función de los ingresos que obtendrá en el mismo mes, todo medido en dinero; al tiempo que, las empresas planifican sus inversiones, evaluando los flujos de caja futuros que obtendrán, los cuales están cuantificados en dinero. En definitiva, toda la actividad económica moderna se sirve del dinero como unidad de cuenta.

La inflación, al provocar que el valor del dinero varíe a lo largo del tiempo, puede afectar la función de éste como unidad de cuenta, incorporando incertidumbre sobre el cálculo económico y aumentando la probabilidad de error en la toma decisiones de los agentes económicos. Esto puede conducir, por ejemplo, a que los empresarios reduzcan su inversión ante la falta de certeza sobre los ingresos que obtendrá su proyecto.

Lo anterior ocurre porque la inflación, al modificar el valor del dinero –en términos de su capacidad de comprar bienes y servicios – lo vuelve una unidad de cuenta menos confiable. Este hecho ha conducido a algunos países a adoptar como signo monetario una moneda extranjera –como es el caso de Ecuador con el dólar americano –, o sin llegar a ese extremo, hay muchas economías con cierto grado de dolarización, como es el caso de Argentina y Uruguay.

Fuente bibliográfica

Krugman, P. R., Wells, R., & Olney, M. L. (2008). Fundamentos de economía. Reverté.

> Siguiente >>