Definición del Fetichismo de la Mercancía para Karl Marx

A. Dubey, Lic. en Economía (UNAM) | 10/2021

Es una expresión que encierra una conceptualización filosófica y metafórica dados en las relaciones de producción en un ambiente económico. Un fetiche es una veneración exagerada hacia una persona o cosa, por lo que el fetichismo de la mercancía se transcribe como una admiración desmedida al producto, casi dando a este un carácter de deidad. El extremo fervor es un estado de conciencia que nace a partir de la necesidad de consumo, con ello la mercancía se vuelve el objeto bajo el cual se da una interacción social en un ambiente exclusivo de mercado, siendo cosas materiales las que marcan la relación entre las personas.

El término creado por Karl Marx, refiere a que las relaciones de producción se construyen gracias a la existencia de las mercancías, por la integración entre el trabajo y los medios de producción, y el valor del objeto que se genera a partir de esta conjugación, sin embargo, en el consciente colectivo el valor de la mercancía se identifica como algo místico. Se pierde el conocimiento de cómo fue el proceso de creación y se la termina considerando como algo independiente, algo mágico que se debe adorar, generando con ello una sociedad inconsciente y totalmente manipulable al consumo, dejando de lado completamente su autonomía emocional y condiciones de relación con la sociedad, enfocando toda su atención a un producto.

Actualidad y ejemplos del fetichismo

Este término se da a conocer en el siglo XIX en el año de 1867, en la obra El capital de Karl Marx, basado en un contexto historio durante la etapa final del feudalismo, justo cuando inicia la etapa del comercio al que se conoce como mercantilismo, con la apreciación de las necesidades y el valor de cambio de los productos. En este momento comienza a perder el sentido de la relación social, y por la mercancía se da un vínculo entre productores y consumidores en una zona específica, el mercado, perdiendo todo contacto, existiendo un intermediario que es el vendedor, el cual llega a formar un vínculo. A partir de ello, toda relación se pierde, hasta llegar al momento actual en el que un logotipo o marca es la cara del productor privado, siendo el único contacto que se tiene con el consumidor.

Hoy día el fetichismo es notorio, pero no solo en las relaciones de producción, sino en la segmentación de estratos sociales, satisfacción y otros factores morales, un producto puede ser la causa de un mejor trato personal, de respeto o de admiración, siendo estos juicios tan solo parte de un ilusorio fetiche que se le brinda a la mercancía. Ejemplos existen muchos: un carro de lujo y el teléfono móvil más actual con la mejor cámara son algunos de ellos. Teniendo estos productos, el propietario supuestamente se llena de felicidad, y a nivel social, se piensa que se alcanza un status más alto que la mayoría, en asociación al poder de consumo, siendo la mercancía la que tiene un poder en los hombres.

¿Se puede terminar este fenómeno?

Marx considera que el carácter histórico de la economía ha establecido esta situación idealista hacia los productos, situación que solo terminará cuando que acabe el modo de producción capitalista, lo cual resulta imposible de pensar, por lo que hay otras prácticas que se usan para evadir esta esclavitud hacia los productos, entre las que surge el minimalismo.

Estas ideas han surgido debido a nuevas generaciones creativas y conscientes que gustan de no comprar más que lo necesario para sobrevivir, de ser autosuficientes creando sus propios productos y alimentos, y de incentivo al reciclado, copmprendiendo un conjunto de iniciativas empujadas, en buena medida, por la preservación del ambiente.

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