Definición de La Curva de Phillips

Angel Larrama | 09/2021

La idea básica que propone la Curva de Phillips es la de una relación negativa entre la tasa de desempleo y la tasa de inflación, de forma que, cuando el desempleo es bajo, la inflación es alta; y cuando el desempleo es alto, la inflación es baja (y en algunos casos, negativa). En consecuencia, implica la existencia de un trade-off (compensación) entre desempleo e inflación, donde las políticas de impulso de la demanda agregada solo podrían bajar el nivel de desempleo a instancias de una mayor inflación; en tanto que, la estabilidad de precios tendría un costo en términos de un mayor desempleo.

En última instancia, aceptar la validez de la Curva de Phillips implica reconocer que no es posible lograr los objetivos de estabilidad de precios y de pleno empleo en simultaneidad. Constituye un tema central en macroeconomía desde la década de 1960 y su análisis ha marcado, en buena medida, la evolución en el tiempo de la propia disciplina.

El origen empírico de la Curva de Phillips

En 1958, el economista neozelandés William Phillips presentó un trabajo que trataba la relación entre la tasa de crecimiento de los salarios nominales y la tasa de desempleo para la economía de Reino Unido en el período 1861-1957.

Phillips encontró una serie de ciclos en los cuales ambas variables estaban negativamente relacionadas, esto es, mayores tasas de desempleo se correspondían con menores tasas de crecimiento de los salarios nominales; mientras que, las menores tasas de desocupación coexistían con mayores tasas de incremento salarial.

La conclusión fundamental de Phillips fue que la variación de los salarios monetarios podía explicarse a través de la tasa de desempleo, aunque no se proponía un modelo teórico que sustentara la relación.

Formalización teórica

El desarrollo del andamiaje de teoría del hallazgo empírico de Phillips fue iniciado por el economista canadiense Richard Lipsey en 1960, basándose en la teoría neoclásica del mercado laboral. Este marco teórico postula una relación positiva entre el exceso de demanda en el mercado de trabajo y la tasa de crecimiento de los salarios, en el sentido que, si en el mercado de trabajo la demanda es mayor a la oferta, los salarios tienden a aumentar.

Sin embargo, el exceso de demanda en el mercado laboral no puede medirse en la práctica, por lo que, es en este punto donde la tasa de desempleo se incorpora al análisis, como un estimador del exceso de demanda en el mercado de trabajo, dado que, una mayor demanda (con oferta constante o decreciente) se asocia con una menor tasa de desocupación. De ahí queda planteada, en el marco de teoría, la relación entre la tasa de crecimiento de los salarios nominales y la tasa de desempleo.

La explicación teórica propuesta por Lipsey señala que cuanto menor es la tasa de desempleo (lo que implica un mayor exceso de demanda en el mercado de trabajo) mayor será el crecimiento de los salarios nominales; mientras que, cuanto mayor es la tasa de desocupación (menor exceso de demanda en el mercado laboral), menor será el crecimiento de los salarios.

Hacia la relación desempleo-inflación

En el mismo año que Lipsey (1960), Paul Samuelson y Robert Solow realizaron el mismo ejercicio que Phillips para Estados Unidos, con datos correspondientes al período 1900-1960, aunque en lugar de la tasa de crecimiento de los salarios, utilizaron la tasa de inflación. La evidencia encontrada por estos autores –en línea con la que Phillips había obtenido dos años antes para Reino Unido – indicaba una relación negativa entre la tasa de desempleo y la tasa de inflación, que Samuelson y Solow bautizaron con el nombre de Curva de Phillips.

Ahora bien, ¿Cuál es el argumento teórico que permite sustituir la tasa de crecimiento de los salarios por la tasa de inflación?

La respuesta se encuentra en la introducción de imperfecciones en la competencia en los mercados de trabajo y de bienes –propias de los modelos keynesianos – que dan lugar a que los aumentos de salarios se traduzcan en aumentos de precios. En este marco, al no regir el modelo de competencia perfecta, los empresarios tienen capacidad para fijar los precios, aplicando un margen de beneficios sobre sus costos unitarios de producción (entre ellos los costos salariales).

A su vez, los trabajadores tienen poder para negociar incrementos de salarios, por la vía de los sindicatos, que no están necesariamente ligados con incrementos de productividad laboral. En este marco, el mecanismo de transmisión desde los salarios a los precios sería el siguiente: un bajo desempleo ofrece un mayor poder de negociación a los sindicatos de trabajadores para obtener mayores aumentos de los salarios nominales (crecimiento de salarios). En respuesta, las empresas al aplicar sus políticas de fijación de precios con un margen sobre los costos, elevarán sus precios y así aumentará el nivel general de precios (inflación).

Ecuación básica de la Curva de Phillips

La Curva de Phillips (en equilibrio) tiene la siguiente formulación:

Πt=c-b*ut

Donde Π_t es la tasa de inflación del período t; b y c son constantes positivas; y u_t es la tasa de desempleo del período t.

Notemos que la ecuación de la Curva de Phillips muestra la relación negativa entre la tasa de inflación y la tasa de desempleo, a través del término –b. Esto refleja el trade-off entre inflación y desempleo planteado teóricamente, en la medida que, cuanto mayor es la tasa de desempleo (u_t), menor es la tasa de inflación (Π_t), dado que ambas variables están relacionadas por un término que tiene signo negativo (–b). Por otra parte, cuanto menor sea el desempleo, mayor será la tasa de inflación.

Esta ecuación sugiere que cuanto menor sea la tasa de desempleo que el gobierno quiera alcanzar, mayor es la tasa de inflación que tiene que estar dispuesto a aceptar, y que cuando aplique una política contractiva para bajar la inflación, el desempleo puede aumentar; mientras que, cuando aplique una política expansiva para bajar el desempleo, la inflación puede aumentar.

Alcance a nivel macroeconómico

La Curva de Phillips planteó una relación entre desempleo e inflación que ha sido muy influyente para la macroeconomía desde la década de 1960 y que los economistas de su tiempo consideraron de gran importancia, dadas sus consecuencias en materia de política macroeconómica. En tal sentido, al admitir la existencia de una Curva de Phillips, se convalida la relevancia de las políticas macroeconómicas de estímulo de la demanda de bienes y servicios para reducir el desempleo (al incentivar la producción y generar una mayor contratación de trabajadores), a la vez se admite la existencia de una contradicción entre dos objetivos deseables para la política macroeconómica, como son la búsqueda del pleno empleo y la estabilidad de precios, ya que no se podrían lograr ambos a la vez.

Finalmente, hay otra consecuencia interesante de la aparición de la Curva de Phillips –en este caso desde el punto de vista del pensamiento económico – que tiene que ver con el significado que tuvo la aparición de la Curva de Phillips para la macroeconomía keynesiana, que hasta ese momento estaba formulada para una economía con precios fijos, pero con esta relación encontraba una interpretación propia de la dinámica de los procesos inflacionarios, diferente a la explicación fundada en causas monetarias, típica del modelo clásico.

Fuentes bibliográficas

- Blanchard, O., & Pérez, E. D. (2001). Macroeconomía-Teoría y Política Económica con Aplicaciones a América Latina. Editorial Prentice Hall, Buenos Aires.

- Blanco, A. (2004). La evolución de las ideas sobre la relación entre inflación y desempleo. Contribuciones a la Economía. EUMED.

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